GMCRH | Liderazgo efectivo
78
archive,tag,tag-liderazgo-efectivo,tag-78,ajax_fade,page_not_loaded,boxed,select-child-theme-ver-1.0.0,select-theme-ver-3.1,vertical_menu_enabled,,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive
 

Liderazgo efectivo Tag

Desarrollo organizacional: Toxinas en las organizaciones

En las organizaciones, no hay personas tóxicas y personas no tóxicas. Hay comportamientos tóxicos, que se denominan “toxinas”: reacciones inadecuadas y no positivas que realizan las personas y que generan un campo emocional que bloquea la relación. Todos los comportamientos tóxicos que tienen las personas en sus vínculos se pueden agrupar en cuatro tipos de toxinas: ataque a la otra u otras personas en aspectos que no vienen al caso y sin centrar la crítica en los comportamientos que se valoran como inadecuados; posición defensiva ante cualquier situación o cuestionamiento que se recibe; menosprecio a las demás personas de manera cínica o sarcástica; bloqueo de la comunicación, ignorando a la otra u otras personas. A estas cuatro se pueden añadir dos más: diálogo con la otra u otras personas desde juicios previos y presuposiciones e inicio brusco o agresivo de la conversación con la persona o personas.

Todas las personas son potenciales generadoras de toxinas, porque en algún momento pueden llegar a expresarse a través de palabras, gestos y estilos que no facilitan que aquello que quieren compartir sea entendido y abordado. Las toxinas, lejos de calmar una situación difícil, ayudan a entenderla y plantear las opiniones y posiciones discrepantes, rompen lazos y relaciones, alejan personas e impiden dar pasos efectivos.

Abordar situaciones de conflicto organizacional y, especialmente, liderar entornos convulsos supone no quedarse en el análisis superficial de la toxina. El liderazgo efectivo requiere entrar en un nivel de profundidad asumiendo que detrás de todo comportamiento tóxico lo que hay es, por parte de quien lo realiza, un mensaje emocional sobre una necesidad que busca ser cubierta, pero que simplemente la expresa de una manera tan inadecuada y negativa que genera bloqueo e impide que sea abordada. El liderazgo requiere, por lo tanto, centrarse más en la necesidad que la persona intenta expresar –aunque sea torpemente– y menos en la toxina que emite –por inadecuada que sea–, y desde el punto de vista organizacional, en el establecimiento de unos “antídotos” o protocolos colectivos ante las toxinas que permitan un abordaje diferente de los conflictos.

vía